Un producto nuevo,
tres compradores distintos.
Jumse evalúa el nivel técnico de perfiles IT con IA. Nació dentro de una empresa que mantiene software para bancos, donde contratar a los ingenieros adecuados era su propio cuello de botella. Diseñé la marca, el sitio y el producto — y el lenguaje con el que el equipo comercial lo vende.

Informe de screening: nota, grado confirmado y desglose por competencias. Producto para el mercado ruso, interfaz en ruso.
Cuatro encargos, un solo sistema.
Un producto de evaluación técnica no se vende igual a un responsable de RR. HH., a un CTO y a un desarrollador: los tres tienen miedos distintos y miden cosas distintas. Empecé por hablar con ellos y con el equipo interno, y a partir de ahí construí todo lo demás sobre la misma lógica.
- Investigación: entrevistas con usuarios y stakeholders, recorridos de cliente y arquitectura del sitio
- Identidad: logotipo, tipografía, color y componentes de marca
- Sitio de producto con tres recorridos de compra y adaptativos completos
- Producto: panel del reclutador, configurador de pruebas, pantalla de examen e informes
- Materiales de venta para el equipo comercial, sobre el mismo sistema
El −40 % lo midió el cliente en los lanzamientos piloto del sitio; los datos originales están bajo NDA. El equipo: dos product owners, responsable de ventas, responsable de PR, tres desarrolladores y yo.
Tres personas miran el mismo producto y no ven lo mismo.
Recursos humanos quiere cerrar la vacante sin ocupar a los ingenieros. El CTO quiere que el equipo se forme y que el nivel del candidato sea comparable. El desarrollador quiere saber qué le falta para el siguiente grado. Mapeé los tres recorridos contra el pipeline real de ventas y contra las entrevistas con usuarios, y de ahí salió la arquitectura del sitio: cada página asignada a una decisión, no a una funcionalidad.
- Clientes del producto: bancos, sanidad, sector público, agregadores de viajes y grandes retailers
- Hacen la prueba tanto candidatos externos como equipos internos ya contratados
- El selector de audiencia abre el sitio: es la primera decisión que toma el visitante

Portada, versión inglesa. Las tres pestañas de arriba son los tres recorridos de compra.
Un nombre corto y un corte en la M.
El logotipo es mío: cuatro letras, un corte diagonal en la M que hace de firma y funciona igual a 16 px que a tamaño de valla. Alrededor, un sistema mínimo — dos tipografías variables, una escala de color con nombres de token y un juego de componentes — para que el equipo pudiera producir sin volver a preguntar.



Nagel VF para titulares y promoción, Inter Variable para texto e interfaz. Ambas con cirílico y latino.

Color por función, no por nombre: brand-bg, brand-accent, text-primary, border-subtle.
Una arquitectura, tres recorridos.
Misma estructura y mismos componentes para los tres públicos; cambian la entrada, la promesa y la prueba. Las secciones oscuras marcan el cambio de registro: ahí ya no se vende, se explica cómo funciona por dentro.


Adaptativos definidos, no improvisados.
Cada sección con sus reglas por breakpoint, entregadas al front-end junto a los componentes. En móvil el bloque no se comprime: se reordena.


De la vacante al informe, sin salir de la plataforma.
El reclutador crea la vacante desde una biblioteca de plantillas, ajusta qué temas y qué grados se evalúan, envía el enlace al candidato y recibe un informe comparable con cualquier otro. El primer día está guiado paso a paso: el onboarding señala los botones reales en lugar de explicar la interfaz en abstracto.
Entrada y panel del reclutador.
Las vacantes se ven como tarjetas con el grado cubierto y el tiempo estimado de la prueba, no como filas de tabla.



El onboarding recorre el escenario clave en cuatro pasos y resalta los controles reales.
Configurador de la prueba.
El reclutador elige temas, stacks y prioridades a mano, o deja que la IA arme la configuración a partir de la descripción de la vacante. El tiempo estimado se recalcula al vuelo.

La prueba es una revisión de código, no un test de memoria.
El candidato ve código real a la izquierda y la pregunta a la derecha, con temporizador y progreso. Al final puede valorar la calidad de cada pregunta — ese retorno alimenta la base de casos.


El grado, visible de un vistazo.
La escala de grado usa color de estado —rojo, ámbar, verde— y un marcador con la posición exacta del candidato. Antes era una barra gris que no decía nada a quien la miraba dos segundos.

Hacer visible por qué dos candidatos son comparables.
La metodología es del equipo de Jumse; mi trabajo fue volverla legible. Esta rejilla cruza temas y grados y muestra con cuánta profundidad se evalúa cada uno: círculo lleno, barra larga o vacío. Es la pieza que usan tanto el equipo comercial como los clientes técnicos cuando preguntan «¿y esto sobre qué se mide?».

El mismo lenguaje, del logotipo al informe.
El sitio salió con un ciclo de venta un 40 % más corto medido en los pilotos. Pero lo que queda funcionando es que la marca, el producto y los materiales del equipo comercial hablan igual: el mismo tipo de letra, el mismo color con nombre, los mismos componentes. Un producto nuevo se explica una vez y luego se repite solo.